De la integración escolar a la inclusión social… un camino a recorrer






      En el imaginario colectivo, integración e inclusión, son conceptos que parecerían sinónimos, pero si bien hay cuestiones en común, son distintos; ambos tienen un sentido,  origen y direccionalidad.

    Las palabras arman una representación social, un imaginario colectivo., dan forma a las prácticas, a los abordajes… la integración y la inclusión implican modos de mirar la discapacidad, la educación, la diversidad, y la sociedad misma. 

     Según Nestor Carosa “un sujeto integrado, como parte integrante de un todo, indefectiblemente está incluido en el mismo. Mientras que un sujeto incluido, colocado dentro de algo, no necesariamente estará integrado al todo”; desde esta postura, la integración escolar, es permitir a un sujeto con discapacidad participar de una experiencia de aprendizaje, en el ámbito de la escuela común; es decir que este sujeto pueda, desde sus posibilidades, construir sus aprendizajes junto con otros sujetos que tienen otras posibilidades. En este contexto, el alumno con discapacidad aprende a reconocer lo que puede y lo que no puede hacer; aprende con y de las diferencias, personales y de los otros; con esto, también, aprenderá a reconocer y buscar su lugar en la sociedad. La integración para este autor es un concepto más abarcativo y  conlleva a la inclusión como consecuencia.  

      En esta línea, al hablar de integración podría pensarse que se trata de integrar aquello que antes estaba excluido, separado; y que sería función de la escuela rescatarlo, pero que para cumplir con ese objetivo es el niño quien debe adaptarse a una realidad homogénea en la que él es diferente. Estaríamos hablando entonces de un modelo de integración en el que se observan niños compartiendo sólo actividades recreativas dentro de la escuela con los otros niños, asistiendo algunos días por semana, o bien donde el docente integrador sería “el docente” de ese niño, donde ese niño sigue siendo el diferente dentro de una escuela común. 

     En cambio otra es la posición de la UNESCO, con la cual acordamos, ya que considera a la inclusión como un concepto más amplio, y a la integración como un modelo parcial.  Al hablar de inclusión, en cambio, se hablaría de una escuela que se reestructura en función de atender a la diversidad, apuntando al desarrollo personal y social, con un modelo de inclusión plena, es decir física, pedagógica y social donde el alumno es sujeto de la educación y sujeto de derecho; donde la diversidad no obstaculiza sino que enriquece.

     En 1994, surge la Declaración de Salamanca, donde se proclama que “las escuelas ordinarias con orientación integradora representan el medio más eficaz para combatir las actitudes discriminadoras, crear comunidades de acogida, construir una sociedad integradora y lograr una educación para todos.” (pg.9). En el marco de La Ley Federal de Educación (reglamentada en 1996), se comienza a vislumbrar un cambio de paradigma, ya que se cambió la palabra discapacidad por la de personas con necesidades educativas especiales y  se afirma que la concreción de una efectiva igualdad de oportunidades  y posibilidades para todos y el rechazo a la discriminación promoviendo que las personas con necesidades  educativas especiales desarrollen a pleno sus capacidades.  

     Se inicia un proceso de sucesivos cambios, en este sentido, la escuela inclusiva da un paso más, intenta que los distintos actores, familia, escuela, niños, comunidad, docentes realicen un esfuerzo en común, un trabajo colaborativo y participativo. En este marco es donde se modifica el término necesidades educativas especiales por presuponer una discapacidad, y en su lugar propone identificar las barreras, los obstáculos, que potencian la discapacidad, para poder brindar los apoyos y ayudas necesarios. La inclusión sería ir más allá de la llamada educación compensadora, o rehabilitadora; seria pensar en una educación de calidad para todos los alumnos sin exclusiones. 

     Desde el paradigma de la inclusión  ya no hablaríamos  de discapacidad o necesidades educativas especiales, sino de diversidad, ya que no se trata de crear una escuela integradora, se trata de cambio de posición hacia la consolidación de una sociedad inclusiva.  De lo mencionado podemos pensar que la inclusión abarca a la integración ya que la inclusión implica la inclusión social y no sólo en relación al sistema educativo, si bien éste es fundamental para ir logrando un a nueva significación y mirada hacia las diferencias. 

    Siguiendo las ideas de Echeita Sarrionandia citado en Tomé y Köppel (2008), podemos pensar el cambio de paradigma de la integración a la inclusión, como un cambio de posición, y por lo tanto un cambio en el modo de abordar la práctica profesional.  Si bien la integración escolar fue el comienzo que permitió dejar de poner la mirada en el déficit, luego  el niño con necesidades educativas especiales  donde se hizo foco en los apoyos del entorno; la escuela inclusiva es más abarcativa, ya que apunta a la diversidad y a la sociedad  en su conjunto.  

    Entender la inclusión educativa como un aspecto de la inclusión en la sociedad es dar la bienvenida a la diferencia, lo que sería posible trabajando para la construcción de redes, proyectos institucionales, curriculares, que puedan responder  a la necesidad de todos los alumnos garantizando el respeto y aceptación de las diferencias. La inclusión social  aloja la diversidad, se basa  en el principio de equidad, es decir no para todos lo mismo sino para cada uno lo que necesita.

Verónica del Castillo
Psicopedagoga

Referencias
-Carosa, N. (2006, Agosto) La integración escolar. La Educación en nuestras manos.32. (Consultado el 22 de Abril, 2011). 
- Ley de educación nacional Nº 26.206. Argentina. 
- Ley Federal de Educación Nº 24.195. Argentina 
- Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (1994). Declaración de Salamanca y Marco de Acción para las necesidades educativas especiales. España. 
- Booth, T., Ainscow, M. y Kingston D. (2000) Índex para la inclusión. 
- Tomé, J. y Köppel, A. (2008) La diversidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Buenos Aires: Ministerio de Educación – CABA.
- Frida Khalo, "Autorretrato en la frontera entre el abrazo de amor de el universo, la tierra (México), yo, Diego, y el señor Xólotl"