Distintas versiones del jugar…. (1º parte)





    

    Este artículo propone un recorrido del juego  desde distintas perspectivas, que a lo largo del tiempo le han dado una relevancia significativa al jugar en la historia del ser humano. 
   El juego, se supone es tan antiguo como la misma humanidad; en la historia, emerge como una actividad conectada a la cultura, no sólo entre los niños sino también entre los adultos;  y en la infancia,  el juego constituye una forma genuina y privilegiada de expresión en los niños, que ha sido investigada desde múltiples enfoques y disciplinas. 

        De los diversos enfoques conceptuales se desprenden diferencias en las prácticas clínicas y escolares, en cuanto a los modos en los que se mira y escucha el juego en los niños. 
Siguiendo a Trigo Aza, en “Juego y creatividad”, nacemos creativos, juguetones pero la vida, las circunstancias, las “normas” nos van imponiendo una forma de actuar “normal”, que bloquea todo ese espíritu lúdico base del desarrollo humano. Jugar es experimentar.

        Newson y Newson (1979/1982)  hicieron referencia a  las vinculaciones entre los juguetes y el desarrollo motriz y destacan la importancia de los juegos de trepar, saltar la cuerda, balancearse, en la adquisición de una mayor conciencia corporal y en la capacidad de utilizar el cuerpo con mayor precisión. Las relaciones entre juego y desarrollo psicomotor dan cuenta del desarrollo motriz y sensorial,  las posibilidades de descubrimiento de sensaciones y habilidades que brindan los juegos corporales; así el niño logra conocer su cuerpo y el mundo externo, y estimulan la confianza en sí mismo, y la adquisición del esquema corporal. 

       Singer,  dio cuenta de las relaciones entre juguete, juego y desarrollo infantil,  observó el  juego imaginativo y su incidencia en el desarrollo del pensamiento creativo y dice que funciona como sostén en el plano de las ideas, lo que favorece el desarrollo de las mismas.
Orlik,  Jensen y otros, han estudiado los progresos en la conducta cooperativa espontánea en distintos ámbitos de juego libre  a partir de propuestas de juego cooperativo, los que suponen una interacción entre pares hacia un objetivo en común; y los efectos de éstos en la socialización y vida en comunidad.

        Desde una perspectiva cognitiva, Vigotsky, hace referencia al juego, y a la mediación del adulto en una zona intermedia de desarrollo, el juego como  instrumento y recurso socio-cultural, como  impulsor del desarrollo mental del niño, facilitando el desarrollo de las funciones superiores del entendimiento tales como la atención o la memoria voluntaria; según sus propias palabras "El juego es una realidad cambiante y sobre todo impulsora del desarrollo mental del niño" (Soviet psychology .3).  Su teoría es constructivista porque a través del juego el niño construye su aprendizaje y su propia realidad social y cultural,  jugando con otros niños amplia su capacidad de comprender la realidad de su entorno social natural y con la mediación adulto amplia sus horizontes en lo  Vigostsky llama "zona de desarrollo proximo”, Vigotsky considera que el juego es en esencia  una actividad social, en la cual gracias a la cooperación con otros niños, se logran adquirir papeles o roles que son complementarios al propio. Al hablar del juego simbólico, señala como el niño transforma algunos objetos y lo convierte en su imaginación en otros que tienen para él un distinto significado,  contribuyendo así a estimula la capacidad simbólica del niño. Para  Vigotsky, el juego surge como necesidad de reproducir el contacto con los demás, es una actividad social en la que confluyen dos líneas: una biológica, y otra de tipo sociocultural.

        
        Piaget habla de juego desde una mirada estructuralista y constructivista; a partir de los estudios sobre la dinámica interior de las funciones mentales del niño relacionando los mecanismos lúdicos con  los estilos y formas de pensar durante la infancia.  Esta Teoría piagetiana da cuenta de una clasificación correspondiente al análisis de cada uno de los tipos estructurales de juego: ya sean de ejercicio, simbólicos o de reglas; cuya en relación  evolución daría cuenta del desarrollo de las estructuras cognoscitivas, y su grado de complejidad.  Piaget concibe al juego ligado a pensamiento del niño, y desecha la idea del juego como una función aislada sino en relación con los procesos del desarrollo constructivo lo que implica continuidad. 

Verónica del Castillo
Psicopedagoga

Referencias
- Berni, La gallina ciega
- Trigo, A. E. (2005). Juego y creatividad: el re-descubrimiento de lo
- Newson, E y Newson J. (1979). Juguetes y objetos para jugar. Barcelona: CEAC, 1982
Orlick, T. (1988). El juego cooperativo. En  Cuadernos de pedagogía, 163, pp.84-87.