Buscando al niño… más allá del diagnóstico

      









        Se  propone un abordaje desde una mirada del niño más allá del diagnóstico, una mirada y una posibilidad de escucha más allá de cuestiones estandarizadas, estereotipadas, más allá del… “todos los  TDG…” sino,  “cada niño, cada historia…”





No más....." los TGD…"

        Siguiendo a distintas organizaciones internacionales de salud, podríamos decir que  por  discapacidad  se entiende: a la disminución de una capacidad, y por discapacitados, a quienes padecen alteración, parcial o total, y/o limitación funcional, permanente o transitoria, congénita o adquirida, física, mental o sensorial, que en relación a su edad y medio social impliquen desventajas considerables en su desarrollo; se podrían  distinguir cinco grupos de discapacidades: visceral, motriz, mental, visual y auditiva.  Así  podría continuarse mencionando características, diagnósticos, clasificaciones, síndromes y nomenclaturas que ponen el acento en el déficit, en lo que no estaría o estaría mal, en lo que no alcanzaría  para…

        La propuesta sería obstaculizar la mirada hacia la discapacidad como si fuera algo consistente que toma al ser, que toma al niño en su esencia y lo limita, lo despersonaliza, lo deshumaniza…donde  la discapacidad parece tomar entidad de una sola cosa, una unidad, que marca la falta como único modo de ser nombrado, como único modo de nombrar a alguien. Alguien a quien se nombra desde la discrepancia o supuesta insuficiencia respecto de lo normal, de la norma; norma que ni siquiera se considera como media sino como única forma esperable según la cual, ante cualquier diferencia, el ser aparece como insuficiente, como fallado… norma que parece confundirse con el ideal…

Entonces a partir de su supuesto ex-istir  fallado,  se lo clasifica, se lo cuantifica, se lo objetiviza.
Tal vez  no sea cuestión de cambiar la palabra, sino de repensar su sentido.

Cada niño, cada historia.

        Mirar y escuchar a cada niño tomando la decisión de dirigirse a lo singular de cada uno;        posibilitando salir de la posición del que no se espera nada, al que no se le demanda por suponer de antemano que no puede, que “viene” con una limitación que muchas veces es el llamado diagnóstico, que se lo toma como sentencia y no como posibilidad de cambio, como punto de llegada en vez de como punto de partida, donde el niño queda encerrado sin escapatoria. Pensar si no somos nosotros, los adultos, los que necesitamos ponerle nombre a “eso que le pasa al niño” y que no sabemos qué, dónde o cómo abordarlo, tal vez tenga un factor tranquilizador ese “nombre” que se le pone, calmando nuestra propia angustia.

        La propuesta sería tomar  la decisión de mirar a cada niño a los ojos y descubrir lo que es único y particular, y que sea él mismo quien nos muestre el camino. Generando otro espacio, donde lo diferente sea lo esperado y no lo que asuste ni  angustie, donde prevalezcan distintos modos, distintos recorridos, distintos caminos y trayectos por crear.

        Esta  línea de abordaje propone contribuir a la constitución subjetiva… ¿cómo?, creando un espacio de acción y expresión donde pueda circular el deseo y la elección, haciendo hincapié en lo que sí se puede, corriéndolo de una posición de imposibilidad que viene desde afuera, brindando tiempo y espacio, escucha y mirada, buscando distintos modos, dejándolo ser y hacer, tomando el juego como modo expresivo privilegiado en la infancia…

Donde hay juego… hay niño.

        La propuesta es  mirar al juego como un espacio propio e imprescindible donde se constituye la infancia,  reconocer al juego como esencial  establece una responsabilidad: la de garantizarlo en la vida y en la clínica  cuando de niños se trata.

“Cinco años, diagnóstico TGD con indicios de autismo, experiencias de situación de calle por violencia familiar. En los primeros encuentros había gritos, sin contacto visual, palabras sueltas inentendibles, manos en los bolsillos, por momentos ecolalias, alterna de un objeto a otro, no hay juego, sin control de efinteres. Se orienta el trabajo desde el juego como espacio para que algo del “niño” empiece a aparecer, se ponen a disposición diferentes materiales de juego, cajas cerradas y abiertas que invitan a explorar, a mirar, se lo pregunta, se le ofrece elegir, a veces se acompaña el juego con preguntas, palabras y otras veces se acompaña y se sostiene desde el silencio… al principio son dos jugando al mismo tiempo en distintas escenas…. Con el tiempo se arman escenas compartidas, se buscan con la mirada y la palabra, elige con qué jugar, dispone de lo que hay…. Un día al llegar dice:-mirá mamá quién ésta!, Es Vero!, Vero, vamos a jugar!-,  la mamá cuenta que dejó los pañales…. Al irse dice...- la semana que viene…Vero-.  Poco a poco aparece el juego, la palabra, la elección, el deseo, aparece el niño” (viñeta clínica)

        Se trata de dejar entrar lo lúdico, la posibilidad de jugar libremente en cada encuentro, de crear las propias reglas más allá de las establecidas, de que no haya reglas en tanto fijezas que marcan un único modo  posible, de habilitar el “uso” del juguete, de posibilitar el devenir de la imaginación, la creatividad, la afectividad, el pensamiento, el encuentro con el otro.

        El juego en sus múltiples posibilidades, como deseo, como herramienta, como espacio creativo, como escena donde surge lo propio, auténtico y particular de cada uno. El juego como actividad constituyente en la infancia, el juego como oportunidad que aparezca lo simbólico, como posibilitador de la palabra, como esencial para que el niño se despliegue con toda su potencialidad, su capacidad, para que el niño se asome, aparezca introduciendo la pausa en la llamada dis-capacidad.

        La actividad lúdica presente, en el mejor de los casos, desde los primeros tiempos en el vínculo madre-hijo, se va complejizando y construyendo en estructuras físicas, psíquicas, emocionales, cognitivas, y sociales que permiten el crecimiento armónico y saludable del niño, abriendo la posibilidad de lo  que más tarde será el lugar a las experiencias culturales.

A modo de invitación para seguir pensando…

        La convención internacional de los derechos del niño lo toma  dentro del derecho a la salud; en la que dice, que el niño tiene derecho a la vida, al desarrollo, al esparcimiento, al juego, y a las actividades recreativas. La ley de protección de los derechos del niño establece el juego como derecho y al niño como sujeto de derecho. El juego es un derecho y una obligación, un derecho para el niño y una obligación para los adultos respetarlo y hacerlo respetar.

Tal vez necesitamos detenernos, tomarnos un tiempo para pensar, reflexionar, preguntarse, dudar, cuestionar lo establecido…

Evocando al Principito…

…El Principito, dice que su flor es única, distinta a todas, que es la más importante, y que podría reconocerla entre todas las flores de su jardín… El está orgulloso de su flor;  lo que la hace diferente, es lo que la hace única y valiosa.

Para el principito… lo esencial es invisible a los ojos… En el encuentro entre sujetos, lo esencial es visible a la mirada…

El desafío consiste entonces, en encontrarse con lo particular, único e irrepetible de cada niño… 

Verónica del Castillo
Psicopedagoga
Artículo publicado en la Revista El Cisne.

Referencias
- Monet, Madame Monet

Una mirada a la inclusión…. desde el marco legal vigente.


        



La Unesco  define la inclusión como una estrategia dinámica para responder a la diversidad de los estudiantes y respetar  las diferencias individuales no como problema sino como oportunidades para enriquecer los aprendizajes. Las diferencias en educación son lo común y no la excepción y la inclusión consiste precisamente en transformar de manera efectiva el sistema educativo para responder a la diversidad de estudiantes.

        Siguiendo esta línea,  la Ley de Educación Nacional Nº 26.206  se propone garantizar la inclusión educativa a través de políticas universales, estrategias pedagógicas y asignación de recursos que otorguen prioridad  a los sectores más desfavorecidos; lo que da cuenta de un nuevo paradigma, una nueva mirada y posición frente a la infancia y los niños, los niños son hoy sujeto de derecho.  Esta ley, brinda el marco normativo para orientar acuerdos sobre el diseño e implemetación de las políticas educativas y para llevarse a cabo es necesario no solo la buena  voluntad política del gobierno nacional y de los gobiernos provinciales, sino de acciones concretas y tomar la decisión de hacerla efectiva. 

         La Ley de Educación Nacional establece que la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado y que tiene que  brindar las oportunidades necesarias para desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida y promover en cada educando la capacidad de definir su proyecto de vida, basado en los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común. En este contexto la idea sería pensar sobre la  nueva concepción de la Educación Especial como modalidad  transversal en el sistema educativo que ha llevado a la elaboración del documento: “Educación Especial, una modalidad del sistema educativo en Argentina. Documento Orientaciones 1, 2009.”, considerando que la verdadera inclusión educativa puede ser una realidad si todos los niños pueden crecer y educarse juntos, en un sistema que los aloje y acompañe respetando sus características, necesidades y potencialidades, apuntando a una educación de calidad. 

        Desde cada región, provincia, municipio, escuela, y teniendo como eje la Ley Nacional de Educación, se deberían hacer efectivas las diversas acciones que harían de este modelo de inclusión una realidad; asegurando una educación de calidad con igualdad de oportunidades y posibilidades sin desequilibrios regionales ni sociales;  garantizando  la inclusión educativa a través de estrategias pedagógicas y recursos que permitan llevar a cabo las ideas;  donde las  condiciones de igual y respeto por las diferencias no admita discriminación de género ni de ningún otro tipo. 

        La nueva mirada sobre la escuela especial  implica no segregar mediante sistemas de enseñanza separados, sino educar juntos a los niños de la comunidad, independientemente de su condición social, cultural o individual; esta nueva mirada menciona la no – discriminación que se  exige el desarrollo de las escuelas inclusivas.  La Educación Inclusiva considerada como derecho, en el marco de la legislación vigente,  implica el deber de su realización,  lo que depende de la capacidad del sistema educativo en general  y de cada escuela en particular en  atender a todos los niños sin exclusión alguna,  y   brindarles la oportunidad de aprender juntos más allá de sus condiciones personales, sociales o culturales.  

        La inclusión hace frente a la exclusión, discriminación y desigualdad aún presentes en muchas de las instituciones educativas; de allí la necesidad de modificar o transformar las prácticas institucionales para atender la diversidad, de involucrarse participativamente para comprender la realidad social y educativa, de crear oportunidades y considerar  a los niños en su calidad se sujeto de derechos, lo que da cuenta a su vez, de  una posición no sólo política sino ética hacia la infancia que respete la pluralidad de infancias.

        La inclusión educativa se basa  en la diversidad como cualidad intrínseca del ser humano, en la aceptación y valoración de las diferencias y  en que es  la escuela, en tanto  recorte de la sociedad,  la que sienta las bases para la inclusión social.  

Verónica del Castillo
Psicopedagoga.

Referencias
- Dirección de Educación Inicial, Dirección de Educación de Gestión Privada, “INCLUSIÓN EDUCATIVA: EL DESAFÍO DE ENSEÑAR Y APRENDER  EN Y PARA LA DIVERSIDAD”, 2010. Prov. De Entre Rios.
- 1 OREALC/UNESCO Educación de Calidad para todos: un asunto de Derechos Humanos. Op. Cit
- Monet, serie "Los nenúfares"

La escuela entre el pasado y el presente



     

 Según Dussel   hoy  la escuela,   se halla en crisis, y ésta se basa en el sentido de su propia legitimidad como institución de socialización.

 En la actualidad  la escuela compite con otros agentes culturales como los medios de comunicación en tanto  transmisores culturales de saberes; la escuela ha perdido el monopolio como transmisora de saberes y agente educativo de la sociedad.  Así mismo, la escuela se encuentra con sujetos bien diferentes a los que estaba acostumbrada y esperaba.

     La crisis nos obliga a volver a mirar porque ya no son suficientes las respuestas a las que estábamos acostumbrados, pues son exactamente ellas las que nos ha llevado a la situación de crisis.

        En la escuela de ayer la autoridad estaba dada por sobrentendida, verticalista, se acataba y no se discutía ni se cuestionaba.  Hoy, la escuela, no sabe cómo hacer frente a las transformaciones de las relaciones de autoridad, ni a la emergencia de las nuevas subjetividades como así tampoco a las nuevas formas de producción y circulación del saber, es necesario partir de los vínculos con los adultos referentes, en los que no importará la cantidad sino la calidad, la convivencia, la construcción de la autoridad,  de esa presencia que colabora en el desarrollo interno de ese otro ser, en la construcción de su subjetividad; y en este devenir se producirán los aprendizajes.

        La diversidad social en la que vivimos y una escuela históricamente diseñada para la transmisión homogénea de contenidos y para el tratamiento uniforme de los estudiantes,  no es el marco adecuado para responder a la disparidad de situaciones y a la heterogeneidad de individuos en la sociedad de la información. La escuela graduada [...] con un mismo curriculum, una misma metodología y un mismo ritmo para todos, es una escuela preocupada solamente por la transmisión de conocimientos y no por el aprendizaje relevante de todos y cada uno de los diferentes alumnos. (Pérez Gómez, Angel, 2002)

        Hoy es necesario tener en cuenta que la igualdad de oportunidades de acceso a la cultura más elevada no puede confundirse con la homogeneidad de oportunidades de aprendizaje.  La igualdad de oportunidades se ha confundido frecuentemente con  la homogeneidad de contenidos, métodos, ritmos y rendimientos, lo que inevitablemente ha provocado el fracaso de los más desfavorecidos y la inhibición de la singularidad de la mayoría de los niños y niñas escolarizados.  La concreción de la posibilidad equitativa de acceso debe complementarse con una política educativa y una estrategia pedagógica que garanticen las  oportunidades, respetando la singularidad, la diversidad, y originalidad de cada uno.

        Abandonar la escuela de ayer, es dejar de lado el paradigma de la homogeneidad lo que nos plantea la necesidad de reflexionar para producir cambios de miradas, de posturas, de actitudes y de acciones.  Siguiendo a  Naradowski   la escuela hoy,  tendría que brindar un lugar de dialogo, habilitar la palabra,  ejercer la razón y la oportunidad; esto es hacer la diferencia, desde un lugar de apertura hacia las ideas del otro, promoviendo la democratización, como un doble desafío hacia afuera y hacia adentro.

        En este proceso el docente es un  agente de cambio, y su tarea va mas allá de enseñar un contenido particular; la tarea de la escuela es brindarle a los alumnos la posibilidad de coexistir con otros, ser diferente en las diferencias, sostener una convivencia social, ciudadana y cuidadora. El  docente  habilitando  el dialogo, brindando  oportunidades  para  escuchar, conocer, reflexionar, acompañar, guiar, y esto no es posible desde juicios preestablecidos de antemano.  Hoy Nos encontramos con otros sujetos, con otras estrategias y otras prácticas sociales que demandan otro tipo de enseñanza.

        Ante la crisis educativa habría que repensar cuál es la función de la escuela hoy, a quienes van dirigidos sus esfuerzos y la incidencia de sus acciones en el devenir de la crisis.  Tomar la crisis como una oportunidad es abrirse a la posibilidad de que algo nuevo, algo mejor puede construirse fomentando  nueva forma de actuar, sentir, pensar y relacionarse. Considerando la transmisión como un acto poético, una creación, un nacimiento, pudiendo establecer un pacto generacional desde la diferencia. Respetando las experiencia del otro, recordando que todo educador es un mediador que  permite  la diferencia y posibilita nuevos modos de existencia en el mundo.

Verónica del Castillo
Psicopedagoga


Referencias
[1] Dussel, I. (2007). Los desafíos de las nuevas alfabetizaciones: las transformaciones en la escuela y en la formación docente, Seminario Virtual, Instituto Nacional de Formación Docente.
[1] Pérez Gómez, Ángel. “Ensayos y Experiencias”. Málaga .2002.
[1] Naradowski, M. El diálogo por sobre todo. 
- Degas, Foyer de la danse â l´ Opéra