La escuela entre el pasado y el presente



     

 Según Dussel   hoy  la escuela,   se halla en crisis, y ésta se basa en el sentido de su propia legitimidad como institución de socialización.

 En la actualidad  la escuela compite con otros agentes culturales como los medios de comunicación en tanto  transmisores culturales de saberes; la escuela ha perdido el monopolio como transmisora de saberes y agente educativo de la sociedad.  Así mismo, la escuela se encuentra con sujetos bien diferentes a los que estaba acostumbrada y esperaba.

     La crisis nos obliga a volver a mirar porque ya no son suficientes las respuestas a las que estábamos acostumbrados, pues son exactamente ellas las que nos ha llevado a la situación de crisis.

        En la escuela de ayer la autoridad estaba dada por sobrentendida, verticalista, se acataba y no se discutía ni se cuestionaba.  Hoy, la escuela, no sabe cómo hacer frente a las transformaciones de las relaciones de autoridad, ni a la emergencia de las nuevas subjetividades como así tampoco a las nuevas formas de producción y circulación del saber, es necesario partir de los vínculos con los adultos referentes, en los que no importará la cantidad sino la calidad, la convivencia, la construcción de la autoridad,  de esa presencia que colabora en el desarrollo interno de ese otro ser, en la construcción de su subjetividad; y en este devenir se producirán los aprendizajes.

        La diversidad social en la que vivimos y una escuela históricamente diseñada para la transmisión homogénea de contenidos y para el tratamiento uniforme de los estudiantes,  no es el marco adecuado para responder a la disparidad de situaciones y a la heterogeneidad de individuos en la sociedad de la información. La escuela graduada [...] con un mismo curriculum, una misma metodología y un mismo ritmo para todos, es una escuela preocupada solamente por la transmisión de conocimientos y no por el aprendizaje relevante de todos y cada uno de los diferentes alumnos. (Pérez Gómez, Angel, 2002)

        Hoy es necesario tener en cuenta que la igualdad de oportunidades de acceso a la cultura más elevada no puede confundirse con la homogeneidad de oportunidades de aprendizaje.  La igualdad de oportunidades se ha confundido frecuentemente con  la homogeneidad de contenidos, métodos, ritmos y rendimientos, lo que inevitablemente ha provocado el fracaso de los más desfavorecidos y la inhibición de la singularidad de la mayoría de los niños y niñas escolarizados.  La concreción de la posibilidad equitativa de acceso debe complementarse con una política educativa y una estrategia pedagógica que garanticen las  oportunidades, respetando la singularidad, la diversidad, y originalidad de cada uno.

        Abandonar la escuela de ayer, es dejar de lado el paradigma de la homogeneidad lo que nos plantea la necesidad de reflexionar para producir cambios de miradas, de posturas, de actitudes y de acciones.  Siguiendo a  Naradowski   la escuela hoy,  tendría que brindar un lugar de dialogo, habilitar la palabra,  ejercer la razón y la oportunidad; esto es hacer la diferencia, desde un lugar de apertura hacia las ideas del otro, promoviendo la democratización, como un doble desafío hacia afuera y hacia adentro.

        En este proceso el docente es un  agente de cambio, y su tarea va mas allá de enseñar un contenido particular; la tarea de la escuela es brindarle a los alumnos la posibilidad de coexistir con otros, ser diferente en las diferencias, sostener una convivencia social, ciudadana y cuidadora. El  docente  habilitando  el dialogo, brindando  oportunidades  para  escuchar, conocer, reflexionar, acompañar, guiar, y esto no es posible desde juicios preestablecidos de antemano.  Hoy Nos encontramos con otros sujetos, con otras estrategias y otras prácticas sociales que demandan otro tipo de enseñanza.

        Ante la crisis educativa habría que repensar cuál es la función de la escuela hoy, a quienes van dirigidos sus esfuerzos y la incidencia de sus acciones en el devenir de la crisis.  Tomar la crisis como una oportunidad es abrirse a la posibilidad de que algo nuevo, algo mejor puede construirse fomentando  nueva forma de actuar, sentir, pensar y relacionarse. Considerando la transmisión como un acto poético, una creación, un nacimiento, pudiendo establecer un pacto generacional desde la diferencia. Respetando las experiencia del otro, recordando que todo educador es un mediador que  permite  la diferencia y posibilita nuevos modos de existencia en el mundo.

Verónica del Castillo
Psicopedagoga


Referencias
[1] Dussel, I. (2007). Los desafíos de las nuevas alfabetizaciones: las transformaciones en la escuela y en la formación docente, Seminario Virtual, Instituto Nacional de Formación Docente.
[1] Pérez Gómez, Ángel. “Ensayos y Experiencias”. Málaga .2002.
[1] Naradowski, M. El diálogo por sobre todo. 
- Degas, Foyer de la danse â l´ Opéra