¿Qué pasa cuando algo de la educación no pasa?



A diario se escucha y se lee  desde políticas  gubernamentales y desde algunas instituciones educativas hablar con fluidez de la inclusión, de la educación personalizada, de los niños y sus necesidades… desde leyes nacionales hasta reglamentaciones locales, desde los derechos del niño hasta la solidaridad como valor… pero en la práctica ¿qué pasa?, ¿qué pasa cuando a diario se escucha “-este niño no puede seguir en esta escuela-“,  “otros  pueden y él no, acá no se puede quedar”.

Algunas veces nos encontramos con niños que al tener un certificado de discapacidad cuentan con un andamiaje de sostén, tratamientos, maestras integradora, y por lo tanto en el mejor de los casos son aceptados en alguna escuela llamadas comunes…. Pero… qué pasa con tantos otros niños, que concurren a  esas mismas escuela que se mueven sin parar, que les cuesta prestar atención, que su cuerpo desborda, que parecen estar en su mundo, que con el cuerpo, el grito, la descarga motriz dicen que algo les pasa… que muestran su malestar como pueden, con los recursos que su corta edad le brinda: el cuerpo, la voz, el dibujo, el llanto…

Del discurso a la práctica aún queda un largo camino por recorrer.

Me parece interesante pensar más allá de escuelas comunes o especiales, para pensar en la ESCUELA, como el lugar donde los niños se inician en la socialización por fuera de su familia de origen, como ensayo tal vez de lo que será más tarde el formar parte de la sociedad. Logrando entre todos una escuela que aloje, acompañe, construya lazos, porte exterioridad, con efectos para el niño, su familia, el grupo de pares y la sociedad misma. No de cualquier manera, no para todos igual, no más “común” para todos, sino “especial” para cada uno. La inclusión como posibilidad de ver a un niño, más allá del síntoma; de contribuir  a su constitución subjetiva. Tomando la decisión de dirigirse a lo singular de cada uno. 

Si tomamos la escuela como la primera institución socializadora, entonces la inclusión tendría que ocupar un lugar habitual en nuestras aulas, generando espacio a la diferencia para que esta posición se vea con el tiempo reflejada en nuestra sociedad. Los  docentes, tampoco pueden solos, es con el otro, por eso creo fundamental el trabajo en equipo e interdisciplinario, donde haya lugar para hablar, acordar, y disentir como fuente de enriquecimiento mutuo y sostén. Los docentes son parte constitutiva y fundamental en una institución educativa, pero no son los únicos responsables, si bien tienen la tarea indispensable de acompañar a cada niño diariamente y muchas veces se sienten, y están sólos… más de lo que se cree… más de lo que se dice.

La escuela inclusiva,  es la que desarrolla una pedagogía centrada en el niño, capaz de educar a todos, reconociendo en cada uno de nosotros  la necesidad de actuar con miras a conseguir "escuelas para todos" donde se  celebren las diferencias, respalden el aprendizaje y respondan a las necesidades de cada cual. 

Pero qué pasa cuando algo de la educación no pasa? Que pasa cuando la escuela baja los brazos y dice... Con este niño no puedo, este niño no es para esta escuela,…. Tal vez el primer paso sea reconocer que no es el niño, sino la escuela…. Es esa  escuela la que no puede, es esa  escuela la que tienen la dificultad de alojar a ese niño inquieto, desatento, corporalmente movedizo, es esa escuela la que no puede escuchar y mirar mas allá de lo que se ve a simple vista, es esa escuela, que espera a niños que entren en ciertos parámetros, en cierto molde o modelo. Y que no cuenta con los recursos, las estrategias ni el personal para que pase algo de lo educativo…

Es esa escuela la que tal vez tenga que detenerse y repensarse…

Como así también hay tantas otras escuelas que  parten de que cada niño tiene características, intereses, capacidades y necesidades de aprendizaje que le son propios.  Los sistemas educativos deberían estar diseñados y los programas aplicados de modo tal, que tengan en cuenta la diversidad,  las  diferencias,  características y necesidades. Ante la inclusión, las escuelas representan un medio  para combatir las actitudes discriminatorias, crear comunidades que alojen, contribuyendo a construir una sociedad para todos. Promoviendo una transformación de las instituciones y políticas educativas, transformación que tenga como premisa lo vincular, el alojamiento, y la equidad.  Que puedan responder a las necesidades educativas de cada uno, no de cualquier manera, sino en cada caso, cada vez, atendiendo a la singularidad. Respetando el modo de cada uno de estar en este mundo. Para ello es necesario tomar la diversidad como enriquecedora del proceso de enseñanza aprendizaje, asumir un compromiso con nosotros mismos, nuestros alumnos y la sociedad. Repensar la  práctica educativa desde una posición basada en los derechos humanos, que implicaría tal vez, un cambio social, cultural, político, y no solamente educativo.

Verónica del Castillo
Psicopedagoga

Referencia:
- Degas, 1873, La clase de Danza.