Violencia… simple y complejamente violencia

Santi…a sus cortos once años murió al incendiarse la casa donde vivía…. Estaba solo… Cuando tratan de buscarse las causas se escucha decir…. Fue un encendedor, no se dio cuenta… estaría jugando…
En su historia hay escenas familiares de maltrato, momentos de situación de calle, pasaje por paradores, estadía en un amparo estatal y la ida temporal a un colegio en el cual quedó marcada su hiperactividad, luego pasado el tiempo normativamente estipulado se les consiguió una casa…. casa donde quedó sólo…. casa que se incendió….
Hoy hablar de violencia es moneda corriente, violencia familiar con los números de teléfonos y lugares donde se podría  asisitir;  violencia social que se vivencia cotidianamente y de la cual se habla de manera impersonal porque siempre es del otro y no quien habla, violencia institucional que pareciera destinada a lo escolar, alumnos con cuchillos, padres que  golpean docentes o docentes que maltratan alumnos, violencia hacia las mujeres, violencia de género...
Una vez más las clasificaciones llevan a generalizaciones cuyo efecto es la fragmentación de  las escenas; si la violencia es escolar… “la culpa es  de la escuela”; si es violencia familiar… “algo pasa en esa casa”; si es violencia social… “la gente está muy loca”; si es violencia de género…”algo habrán hecho”…. La fragmentación lleva a des-responsabilizarse… como si la violencia no fuera solo violencia; simplemente violencia con lo complejo de la cuestión y de los entramados que se generan….
Hoy pienso en los niños… en los niños que llegan a este mundo indefensos y necesitando de adultos suficientemente estables y amorosos para poder crecer sanamente, en adultos que se responsabilicen por ellos y que no miren hacia otro lado…. Tanto es así que ni rótulo tiene la violencia que se ejerce sobre ellos…. Como si por el hecho de ser niños una “nalgada a tiempo evita futuros problemas”, “la letra con sangre entra”, o bien “son chicos, no se dan cuenta”… como si la violencia y la niñez de algún modo pudieran convalidarse por alguna perversa razón…
No fue violencia acaso es sus múltiples modos y escenarios la causa de lo sucedido en aquella casa… detenerse a pensar en la violencia es mucho más que sólo clasificarla…  pensar y hacer algo sobre las escenas de violencia tal vez sería habilitar espacios para que desde la familia se encuentren nuevos modos de relación; para que la escuela pueda ver más allá de lo que se ve cuando un niño no puede para de moverse;  para  que la sociedad, es decir nosotros, cada uno de nosotros intervengamos haciendo una pausa donde pueda aparecer algo diferente respetando a los niños como sujetos de derechos; violencia en la institución donde fue alojado durante el tiempo que estipula la normativa vigente y luego desalojado en lo real…
Violencia…. Sólo violencia… Sino pregúntenle a Santi... a no!…. Ya no va a poder contestar.
Verónica del Castillo

Psicopedagoga

Desde el paradigma de la inclusión… la cooperación es posible.







        El paradigma de la inclusión considera que el sistema educativo debe dar  respuesta a la diversidad de los estudiantes; en este contexto, la llamada educación especial no sería una institución separada de la llamada escuela común, sino que el objetivo es lograr una única escuela que pueda alojar a todos los alumnos  respetando la diversidad; constituyendo trabajando juntos para lograr que los alumnos aprendan. 

      Las políticas de inclusión involucran a las escuelas, al ministerio de educación y a la sociedad en su conjunto; para que la inclusión sea una realidad y no sólo una utopía, se necesita, entre otras cuestiones,  diseños de curriculares flexibles que apunten al aprendizaje cooperativo y que alojen la diversidad.  Al hablar de cooperación, se habla de una en una comunidad de aprendizaje donde todos se benefician, aprenden más y se crea una interrelación  positiva entre los estudiantes y una identidad de grupo. El aprendizaje cooperativo promueve la que los alumnos sean  protagonistas de su educación; dejando de lado  la idea de competición y competencia tan escuchada hoy en día en las escuelas.

       La Unesco hace referencia a que las escuelas inclusivas se centran en una  pedagogía centrada en los niños y  se basan en la cooperación, donde los alumnos son protagonistas de su educación y los docentes acompañan la adecuación, ajustando el curriculum a las características personales de los  alumnos  respetando la diversidad y favoreciéndola logrando una educación personalizada. La cooperación da cuenta de la convivencia, es decir de respetar y responder éticamente a la existencia del otro; un  otro con el que se produce un encuentro; Mèlich considera que desde el momento en que habitamos el mundo no vivimos solos sino con los otros y que este otro se presenta  como rostro, como único, como portador de un nombre, un otro singular que nos  apela y nos  recuerda que no estamos solos. Esta mirada de cuenta de una  posición en la que entra en juego la  alteridad y la diferencia, donde no hay lugar para el etiquetamiento, sino una idea sostenida en la conversación y el estar-juntos entre alteridades. 

     La inclusión no es una mera incorporación  de alumnos  a la escuela según las vacantes disponibles, sino que sería transformar el funcionamiento de las escuelas y avanzar hacia diseños universales de aprendizaje en los que el currículum y las estrategias de enseñanza que  posibiliten el aprendizaje de todos los alumnos.  Una escuela inclusiva no es aquella que elije a sus alumnos, sino  aloja  a todos los que acuden a ella, independientemente de sus características y necesidades; se trata de un cambio radical: la pedagogía está centrada en el niño y es la escuela que debe adaptarse a los niños que aloja. La inclusión no es  un concepto sino una posición, significa estar presente, responsabilizarse, tomar decisiones  y actuar. 

Verónica del Castillo
Psicopedagoga

Referencia
- Estrategias para el desarrollo de escuelas y aulas inclusivas, La Antigua , Guatemala , 2009
- Picasso, 1925, La Danza.